jueves, 11 de octubre de 2007

Videojuegos - Opinión

Muy bueno el artículo anterior, minucioso y detallado. Quiero destacar, en mi opinión, dos ejes que creo centrales:
El autor menciona el análisis de qué contenidos se van a trabajar en el aula. Si nos posicionamos como docentes de informática, tal vez los contenidos que enseñemos son bien pocos. No pasamos de ingresar al programa, seleccionar opciones con el mouse, y tal vez guardar la sesión de juego para retomarla más tarde. Pegado a esto la segunda cuestión, cuántas clases llevará terminar satisfactoriamente el juego, teniendo en cuenta los contenidos informáticos que enseñamos en esas clases. Quiero decir, tal vez resulte atractivo para el docente, digamos por ejemplo, de Historia, pero si nos posicionamos como docentes de Informática de un primer o segundo año de secundario, los contenidos informáticos enseñados son casi nulos, estamos repasando contenidos ya enseñados y tal vez tengamos que dedicarles 3 clases para que los alumnos finalicen el juego.
Distinto será el caso de los juegos de simulación, donde el contenido nuevo a enseñar no es el juego en sí, sino el comportamiento del programa. Es decir, cómo se definen unas variables de ingreso y la programación del simulador actúa sobre estas, modificándolas. En la interrelación de volver a modificar los resultados obtenidos y el programa volver a actuar sobre nuestras intervenciones, el alumno podría aprender el complejo concepto de modelización, y podríamos definir todas las partes intervinientes en dicho proceso. Entonces lo significativo deja de ser el juego en sí y las actividades motrices del alumno, sino que lo principal para el docente de Informática sería el análisis lógico del comportamiento del programa, qué hace que si uno selecciona unas acciones ocurra algo, y si selecciono otras ocurra otra determinada cosa, y cómo modificar los resultados obtenidos con nuevas alteraciones de variables.
Esto nos abre la posibilidad de analizar planillas de cálculo desde un punto de vista más formal del comportamiento de la misma; la posibilidad de adentrarnos en el mundo de la programación; de los sistemas expertos; etc.
Qué bueno lo que dice el autor del artículo:
“Es importante que no se pierda el sentido didáctico de las sesiones, de forma que el componente lúdico de los juegos sirva como motivador y dinamizador del aprendizaje, pero no como fin de las sesiones de trabajo.”
Nos leemos,
Mariano Marón.

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